“Gente, por ahí viene el majestuoso crucero Carnival Dream” dicen que gritó Álvaro Pilar el Director de Puertos al divisar el gigantesco crucero entrar a la bahía de San Juan. “Que comience la fiesta, BATUCADAAAAA, a sonaaaar…” La batucada de plena comenzó lo que ellos creían que era música y comenzó la celebración de tan esperado evento, por fin el gobierno y Carnival se habían reconciliado y para muestra enviaron el crucero más apoteósico de su línea.
Todo era fiesta, esplendor y algarabía mientras se esperaba el atracamiento del majestuoso crucero Carnival Dream al muelle 3 del Viejo San Juan. El cielo con un esplendido azul de cielos despejados acobijaba a decenas de bailarines a la usanza de los años de cuando Yoladita Monge comenzó a cantar, los pleneros con su herejía de batucada trataban de sonar una plena, los kioskos engalanados con cositas de Puerto Rico, la comitiva gubernamental tratando de acomodarse lo mejor posible para el robo de cámara, y un papelito con un discurso escrito donde se anunciaría el acuerdo más impactante en la historia de los cruceros de Puerto Rico.






